Wednesday, April 06, 2011

Ay, 'hipsters'

Esta parte moderna de la juventud por debajo de los 25 (por encima, los pioneros), con su tabaco de liar y sus trastos superocho, el Renault viejo de mi abuelo y me toman fotos en sepia con el contraste a tope mientras escribo mis complicadas reflexiones. Y hablo de todo pero no me he leído ni la mitad; que, mientras cenaba media hoja de lechuga con brie derretido a las finas hierbas sobre crocante de patata, he descubierto que soy un individuo libre con derecho a producir arte a partir de un par de tubos de óleo y una flor, porque las reglas no existen y pareces un carcunda llevándote las manos a la cabeza al contemplar mis sentimientos plasmados en un DIN A3 de alto gramaje. Me defino como una persona profunda que piensa en sí misma y después en la mismidad de mis amigos que son mi vida misma.

Ea, maestro, no me deje aquí, que me creo inteligente.

Saturday, April 02, 2011

Sangre atleta


Primavera, mollas fuera. De esta manera debió pensar El Filósofo cuando salió de su madriguera engalanado con una musculosa raída y un short de elástico en busca de sosiego bajo el sol de mediodía.

El parque, mi caldo de cultivo, se dijo. Y contempló al gordo con las tetillas relucientes, vibrando al ritmo de una pachanga dantesca; a la madre soltera de chándal negro y gafas de sol con el yogur en la mano mientras su angelito rubio devora colillas en el arenal; o a las niñatas de voz de acetona, con sus trapos caros y las gafas de aviador.

El Filósofo observa y afirma. Así está bien, perfectamente. Y posa las yemas de los dedos sobre su sien y medita una sonrisa que se traduce en un gesto manso. Nadie repara en su presencia, pero él pasea por todos y asegura el sol a los labriegos y a los chicos perfumados del café Manhattan.

Sunday, March 27, 2011

Murmuraciones



Hace sol y los hombres gordos sudan y respiran con dificultad a través de sus bigotes; las marujas gorgotean entre las primeras filas sobre el rapto frustrado de la pequeña de las Rostova, mientras cubren las orejas de sus retoños; la multitud expectante se agolpa en la avenida. La hora se acerca. No se habla de otra cosa en la ciudad.

Atruenan las trompetas de improviso, el gentío exclama desconcertado. Los primeros lacayos aparecen tras los portones donde se aloja la Bezújov. La luz estalla con fuerza sobre las libreas de los criados y la muchedumbre se cubre los ojos con el antebrazo. La confusión se extiende por la calle, el resplandor se intensifica. La condesa no llega a salir de sus habitaciones. Algo sucede ahí fuera.

Las pesadas cortinas cubren los amplios ventanales de la sala. Elena, echada sobre el diván, mira distraída el elaborado entorchado de finísimos hilos dorados sobre el terciopelo rojo. A pesar de los chillidos de la avenida, la casa se abandona al silencio. Un siervo entra sin llamar en la habitación y aspirando grandes bocanadas de aire. "Señora condesa, que San Jorge pide contemplar su generoso escote ahora mismo".

La foto, eso, hoy, aquí.

Thursday, March 24, 2011

Gada vuelta, gada final



El lunes monté en bicicleta por vez primera este año. Una Peugeot de mujer, fierro total, sillín generoso y amortiguado, doce velocidades, freno delantero de llanta y trasero de tambor (ahí encerrado, lastimero, haciéndome las piernas de granito) gomas nuevas y puños muy incómodos. Ella vino pletórica del mercadillo: "¡15 euros! ¡Y rueda!".

Juro que salí a probarla por el pueblo, a afinar el oído al cricricri de los cambios, a disfrutar del sol inaugural. Sin embargo, cuando tomé cierta velocidad la brisa victoriosa envalentonó mi figura, y me erguí y sonreí y sobre mis muslos cabalgaban dos revólveres. Dos horas más tarde, un bicho matalón se recomponía sobre el biciclo, con ayayáis implorando un traguito de agua, ya al lienzo celeste, ya a la mugre del canal.

Y hoy, de nuevo. Pero apenas un paseo por los alrededores.
 
La foto, el manillar.

Saturday, March 19, 2011

No lo olvides


Considera la opción de perecer una persona equilibrada, juiciosa y dialogante. Muestra apertura, abraza el pluralismo crítico y constructivo, y repudia la bajeza.

Adopta un discurso honrado, erudito y humilde al mismo tiempo, animando un debate tolerante que reafirme la integridad del grupo o que incorpore a los confundidos.

Sé considerado.

−No cuentes conmigo.

Wednesday, March 16, 2011

Callado


No sabes si algo ha cambiado. Sigues leyendo noticias de última hora, blogs que ofrecen debate a diario, opiniones extrañas, valiosas y absurdas; mirando gráficos interactivos y vídeos apocalípticos; escuchando decenas de declaraciones y testimonios a pie de desgracia. Tragas noticias, alternas el ratón y el café en tu mano derecha. Mala postura sobre la silla, ojos rojos, noticias. Y luego bajas la pantalla del portátil y te enchufas un libro, una cerveza o te pones a cocinar como un loco. Abres, cierras la persiana y corres las cortinas y las descorres, te sientas, subes la pantalla y alternas el ratón y el café en tu mano derecha. Con la izquierda te sobas el pescuezo y, sin apenas reparar en ello, deslizas la mano hacia arriba, atraviesas el cuero cabelludo y el hueso occipital.

El cerebro.

Los amigos llegan a casa, el papá llama por teléfono, la mujer deja las llaves al lado de la cafetera y no dices nada, no piensas nada, no hablas. Te interesa, noticias, pero no te delatas: que el impacto te deja helado, pero que las ideas te provocan bostezos

La foto, retocada, pertenece al muro.

Friday, March 11, 2011

Variación de Bagratión



Todavía con la sonrisa en los labios, las plantas de los pies doloridas y la mochila y la bolsa a punto de estallar por la ropa mal doblada, los mapas de metro y la lata de paté a la cerveza, que la abrimos en Paris y que los amigos recibieron con una discreta cata. Bueno, dijimos, y toma pan duro y cuchillo que matamos este potaje picante y durante la noche apostamos que me arden las entrañas y tú caes rendida y feliz.

Hace unas horas recorríamos la orilla oeste del Moldava en un tranvía lleno de gente silenciosa y amable, aún con lágrimas en los ojos al recordar el último trago de cerveza autóctona. El sol brillaba igual que el pasado domingo en el mercadillo de Mauerpark, en Berlín, ¿te acuerdas? La señal del paraguas; Dallas, 22 de noviembre de 1963: no puedo parar de reír al verte con esas gafas oscuras.

Ayer por la tarde, nada más volver, abrí el frigorífico y miré dentro y pensé que así debería continuar algunas semanas o, mejor, llenarlo con sábanas bien dobladas y asentir con la cabeza porque todo marcha bien, despacio, frío.

En la foto, dos contenedores amarillos checos.

Monday, February 28, 2011

Qué cosa tan absurda

Nunca he presenciado una ceremonia de entrega de premios hasta el final. Y hasta ayer tampoco había terminado de ver ninguna por televisión, pocas veces había resistido apenas diez minutos. Y la pasada madrugada consumí horas de paciencia y espaguetis frente a la pantalla del portátil.

Me tragué la alfombra roja, las caras de plástico, los vestidos feos, las bromas malas y la rigidez de James Franco... y la presencia de Anne Hathaway. Con todo, hasta las seis de la mañana, tranquilo, reponiendo fuerzas puntualmente y compartiendo impresiones hasta las cuatro y pico, cuando la compañía abandonó la posición a pesar de que los hombres favorables al régimen respondían con mortero y algún que otro disparo de fusil. Yo había reservado munición suficiente: podría continuar unas cuantas horas más con mi HK G-36, lejos ya de Badajoz, a la espera de una contraprotesta en condiciones.
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