Monday, January 31, 2011
/ʃvaɪ̯ts/
Wednesday, January 26, 2011
Paquete
A cara perro, a cara perro, se mira al espejo, el abrigo, puerta, pum, dos vueltas a la llave, grava a paso ligero, caraperro, caraperro, haaau, hhhhhau, hou, un coche lento, uno que viene de lejos y un camión zumbando, calle arriba, la vieja y sus bolsas de Monoprix, frío en caraperro, caraperro, dobla en la esquina, hilera, asfalto agrietado, cuesta abajo, La Poste al fondo, esquiva a los adolescentes, barandilla, puerta de cristal a caraperro, calor, señora de gafas, servicio de correo postal.
Saturday, January 22, 2011
El hombre tranquilo
Ayer por la noche festejamos a gran escala, y agasajamos a los amigos con jamón, bonito, paté y otras honorables viandas. Habíamos planeado visitar hoy Metz, pero la molicie manda y las campanadas de mediodía nos pillaron haciendo ratatouille en el baño o calentando el agua para el té. En otra ocasión.
Wednesday, January 19, 2011
Avizor
Aquí preparo un plato de espaguetis igual que en otros países, al dente y templado, pues nunca caliento la salsa como debiera. El queso rallado resulta imprescindible; el de tipo emmental es un valor seguro, las marcas baratas del de estilo parmesano no consiguen disimular su química diabólica. De cualquier forma, lo que cuenta es terminar ahíto, casi enfermo, y echarse en la cama, entrecerrar los ojos e imaginarse haciendo una maleta, llegando a un lugar extraño y abriendo todos los armarios de la cocina cuando el agua ya estaba hirviendo desde hacía rato.
Tuesday, November 03, 2009
Asteroide polvareda

Vivo aquí. Irrelevante.
(Qué bien sienta mentir, ser breve y no tirar de la cadena. O saber que un Maruti va a acabar matándote en hora punta. Esas cosas dan una tranquilidad inmensa: la de que todo seguirá igual. Me hace más guapo).
No seamos educados o cochinos. Vayámonos al hijoputismo primario, yo te invito. Bienvenido, Mr. Patel.
Monday, October 12, 2009
Maniobras
Actualizo esto desde el aeropuerto de Manama, Bahrein. 02:16. Resulta imposible cagar. Se tira de la cadena con una manguera salida de la pared, que escupe agua como lo hace una ducha. Uno dispara al pis. No hay papel en ninguna parte, y ya he revisado los nueve inodoros de la terminal.
Otras cinco horas dando vueltas para que comprueben si llevo un zopilote en mi hombro o si he heredado los ojos de Ignatius J. Reilly.
Saturday, September 12, 2009
De hijo
Aquí es, en casa de mis padres. Los muebles huelen a So long, Marianne, de Leonard Cohen, esa droga un poco triste de madera mojada con carcoma. Pero no me distraigo, he venido a coger algo de ropa. Voy a la cocina, tomo un vaso del escurreplatos y lo lleno de agua del grifo. Doy un sorbo y me acerco a la ventana. El sol se cuela entre las acacias, no se oye ningún pájaro.
Pienso que está bien no subir arriba, no descubrir en el armario la naftalina esparcida sobre las sábanas o la marca de las goteras en las paredes. Prefiero quedarme en la cocina, sentado frente a la mesa de mármol manchado y oyendo las hojas aplaudir mi hipocresía y mi entereza. Hay poco que preparar, quizá cocer un huevo y partir un trozo de chorizo. Sí, quién dijo que tuviera que salir pitando. El tiempo sobra. La ropa no se va a mover de aquí.
Sunday, August 02, 2009
El fantasma

Tengo algunas opciones a estas horas de la madrugada. Uno: escribir gilipolleces. Dos: sincerarme con mi propia cabeza. Tres: hacerme coletillas con la barba. Cuatro: terminar el dibujo del hombre sonriente con los incisivos demasiado separados. Elijo.
(Unas semanas más tarde):
Una enfermedad bacteriana; un viaje relámpago a Oklahoma, Arkansas, Kansas y Misuri; una semana y pico para una tesina y un mes para la defensa y otros trámites; un viaje a Chicago para ver a un amigo y asistir a una boda africana; un vuelo a Seattle y un viaje por toda la costa oeste hasta San Francisco con parada nocturna en Clatskanie, lugar de nacimiento de Raymond Carver. Ahora, una semana de cierto descanso, oh-por-favor sólo correos electrónicos de desprecio a la universidad; luego, volver a Chicago tres días y de ahí a Carolina del Norte; regreso a San Luis para embalar, meter en las maletas ropa descolorida y decir adiós.
Así, no sé. Extraño y todavía con ese algo que me revuelve el cerebro y la vida en general, y que va a salir de otro algo que necesito que me mueva las manos. ¿Repite?


