Thursday, June 15, 2006

Aquel verano de Gescartera


(Ando ocioso, desencantado y lleno de todas esas palabras que me producen gran desprecio: las nuevas adquisiciones como postrimería e ínterin, además de las habituales estuco, rododendro [sí, Windows haciendo nuestras vidas un poco más dramáticas] almizcle y un largo y agónico etcétera.
Veo que estoy plagando el texto de desencanto, así que me limitaré a recordar aquel verano de Gescartera y, hace ya mucho, lo de la llegada de 1995 para que coincidieran las ofertas de 1.995 pesetas de Eroski [y de cualquier tienda, pero vaya] con el número del año. Y, con la excusa, mirar las camisetas en stock de la zona de deportes: si te encontrabas con una Romester, era tu día de suerte.)
Como tengo cierto afán de superación, he abortado la foto de Antonio Camacho que había puesto y coloco otra. El caso es que esta mañana, conversando con Horatio sobre la mejor manera de beber un Cosmopolitan, ha aparecido fortuitamente el tema de las papeleras de la playa: ésas de palo y tapa y el resto bolsa, "con arena por todas partes" (Horatio) y una cáscara de plátano en descomposición. A todo esto, el viento siempre amagando mandar la bolsa a tomar por saco.

4 comments:

Inqui said...

Cuanto glamour y sofisticación. Te veo: tú, Sevilla y los Cosmopolitan. Quizá puedas invitar a Horatio.

mr. shy said...

Jo, Inqui, "cuasisimultaneamos" nuestra conexión a la Red y las visitas a un medio nuevo de Internet, fenómeno de pocos años de historia: los diarios de bitácora, más conocidos como weblogs (se tiren las pertinentes pero educadas piedras a rsalaver@unav.es).
Y a otras no las podré o no las querré invitar.

bastadepuntocom said...

¿Qué me decís de los ceniceros de playa!

PD. Nada mejor que un Cosmopolitan fresco, recién, servido gota a gota

workinprogress said...

¿¿¿Ceniceros de playa??? Mmm... creo que en este país no los tenemos todavía!

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