Monday, January 08, 2007

La minúscula acuarela nórdica de Bartleby


Hace casi dos años. Los dos estábamos allí, muertos de cansancio y con una cerveza en la mano. Era la primera vez que entrábamos; quizá no, pero nos sentíamos igual de ajenos y asqueados que como si fuéramos neófitos: dos viejos deseando el Apocalipsis, en un banquito y despachando contra el lujo y poderío propio de una discoteca de capial de provincia. Y venga, yo te invito, no, quita, quita, ésta la pago yo, mira, ¡buah!, me faltan dos euros, ¿ves?, te lo dije. Nada: un par (o tres, no recuerdo) de tercios por cabeza.
Nos encontramos después de su concierto. Me gustó bastante, por cierto, concierto con acierto. El caso, que nos sentamos a charlar en medio de aquel bullicio. Música y libros, 4:00 a.m.. Acabamos por alabar a Bob Dylan y al amigo Carver, y hablamos de las letras de sus canciones y de que yo escribía poemas o cosas raras que no sabía de qué género eran hijas (naturales o bastardas).
Este sábado, en mi novia Babelia; allí lo veo otra vez. De Acuarela, Abel Hernández. Entonces encabezaba Migala; ahora publicará Supervivencia de Houellebecq.
A propósito: Pepo Paz (cuanta pe en tres papalabras, papapá), de Bartleby, se escribe regularmente con Tess Gallagher. Una monada. La situación. Bueno, los dos.

1 comment:

workinprogress said...

¡Cierto! Y yo estaba urogalleando. Qué tiempos. Pepo Paz, de Bartleby, es afortunado.

Creative Commons License
This blog is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License