Thursday, April 06, 2006

Y a veces le gusta llevar corbata


No puedo decir que Arcadi sea mi amigo. Sólo lo conozco y sé en qué piensa cuando mamá lo llama desde la ventana: en el deber. El juego de detectives en la plaza queda suspendido. Sabe que debe ir a comprar el pan y subir a poner la mesa. Se da prisa, no se entretiene y camina serio. Más que serio, atareado. La panadera, que le quiere mucho, dice que es un sol y Arcadi se pone un poco rojo. Arcadi le cae bien a todos: es un niño prudente, diplomático y voluntarioso.
En el portal se junta con papá. Le cuenta que en la universidad un chico ha levantado la mano y ha dicho "alurir" en vez de "adurir". Cuánto se ríe Arcadi. Entran los dos a casa y se lavan las manos. Antes de colocar el mantel, Arcadi sonríe a mamá y le dice que se ha manchado un poco los pantalones de hierba. Mamá sonríe: "¡Vaya detective!".

Monday, April 03, 2006

Arcadi y Makoto


Me gustan los días que me levanto delicado y pálido. Si toco o rozo algo, pongo en ligera tensión mi cara figurándome el daño que me podría haber hecho. Enseguida pienso en Arcadi cuando cogió el gotero del hospital para que su madre le hiciera una foto graciosa. Salió sonriente, mirando desde abajo por sus ojillos ojerosos.
También imagino Tokyo y una noche de kebab y cerveza con Makoto. Los pelos de los dos descontrolados, japonesas vestidas de colegialas que nos ofrecen gusanitos a las cuatro de la mañana... y él grabándolo todo. A mi inesperado grito de "¡Joven Makotillo!" responde con una sonrisa eterna, que ya estaba ensayando desde que empezamos la noche.

Thursday, March 30, 2006

A alguno vestía yo de pingüino


Seis hermanos iguales, con las cejas juntas, miran de reojo al sol. Justo al llegar el segundero al siete, sonríen enseñando sus dientes planos y amarillentos que destellan seis voces graves. Inesperadamente saltan en una carcajada contenida y robótica, haciendo vibrar sus diminutas cajas torácicas. Parece que les cuesta respirar, el calor es sofocante. Los seis sacan con la mano izquierda un pañuelo perla del bolsillo derecho. Se secan el sudor de la frente y miran directamente al sol, poniendo una cara rarísima: además de cerrar los ojos y encoger la nariz, aprietan la mandíbula y abren la boca. Vuelven a estallar en la carcajada eléctrica.
Creative Commons License
This blog is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License